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Estudio de caso 4 – La sociedad civil de Malí en la línea de fuego: las consecuencias del conflicto

En Malí, las OSC se enfrentan a una compleja mezcla de desastres provocados por la sequía y las inundaciones, el crecimiento demográfico y la pobreza, los conflictos y la inestabilidad, en un país extremadamente pobre. Trabajar en estas condiciones, exige una fuerte coordinación entre las OSC, la Plataforma Nacional de OSC y otros actores. El desafío se ve agravado por las acciones de las fuerzas de mantenimiento de la paz, las cuales hacen más difusas las líneas entre la acción militar y la humanitaria.

Contexto

La población de Malí, un país sin litoral en el desierto del Sahara meridional, se encuentra dispersa en las zonas rurales. La mayoría depende de la agricultura como medio de subsistencia y está expuesta a frecuentes sequías e inundaciones. El país ocupa el puesto 184de 189 en el Índice de Desarrollo Humano.1 El país se desestabilizó en 2012 por una rebelión tuareg en el norte del país, después de la cual las facciones islamistas tomaron el control de esta región. En 2015, estalló un nuevo conflicto en la región central del país.2

Colaboradores del estudio de caso

FECONG es la Federación de Colectivos de ONG de Malí, la cual actúa como colectivo a nivel nacional, con representantes a nivel regional. FECONG realiza labores de incidencia con los donantes y el gobierno. También promueve el papel de las OSC y busca financiamiento para ellas a nivel internacional. FECONG es miembro de Forus.

 

Sitio web: https://www.repaoc.org/mali-fecong/

 

AFAD es una organización miembro de FECONG, la cual trabaja a nivel local. Asimismo, es la Organización Coordinadora Nacional para Visión de Primera Línea (VPL) y ha coordinado la labor de las OSC en la realización de este estudio.

 

Sitio web: http://climatdeveloppement.org/lercd/afad-mali/

Una mirada a: Mali

Ambas organizaciones han trabajado en el país desde antes del conflicto. Asimismo, ambas reconocen la compleja situación a la que se enfrentan: ‘En esta crisis hemos visto todo tipo de abominaciones, tal como grupos étnicos matándose los unos a los otros. . Los grupos étnicos Fulani – o incluso Dogon – se matan entre sí y otros grupos étnicos están involucrados. Se han quemado aldeas y hemos observado un gran número de vidas perdidas. Esto se ha sumado a los impactos de la hambruna y la desnutrición resultantes de las impredecibles lluvias.’ ‘Las crisis más recurrentes son las inundaciones que suceden casi todos los años y que afectan a las personas, en parte debido a la naturaleza de la tierra y en parte debido al uso de la misma. Debido al aumento de la población, hay una falta de tierra en algunos lugares y, a menudo, vemos a la gente construir en las zonas más bajas. Puede que no llueva mucho durante años y, por ello, piensan que no hay riesgo, pero con las lluvias fuertes, los ríos se desbordan directamente hacia estas casas. Malí es realmente un país de múltiples desastres.’

La plataforma nacional de OSC

Una forma en la que FECONG responde a los desastres múltiples ‘, es coordinando a los miembros especializados que pueden abordar problemáticas diferentes. Algunas organizaciones trabajan en la protección del medio ambiente, otras en la salud, en la educación primaria o en el trabajo enfocado hacia las mujeres. FECONG no trabaja a nivel local, sino que recibe información de sus miembros que utiliza para hacer incidencia ante las autoridades a través de informes y comunicados de prensa. También desarrolla propuestas de proyectos. Si surgen necesidades específicas, FECONG puede buscar la información necesaria y fortalecer las capacidades de sus miembros. También transmite información dando alertas y emprendiendo acciones de incidencia, de manera que pueda ayudar y apoyar a las zonas afectadas. FECONG consigue el apoyo de socios técnicos y financieros que pueden contribuir al trabajo de campo. El vínculo entre FECONG a nivel nacional y el conocimiento de sus miembros a nivel local es a través de los coordinadores regionales, que actúan como repetidores.

Las OSC a nivel local

AFAD es un ejemplo de una organización miembro que trabaja a nivel local. ‘Hemos trabajado en un proyecto humanitario durante 3 años. Estamos trabajando en un área relacionada con los aspectos humanitarios relacionados con las inundaciones: hemos abierto pozos, instalado letrinas, reparado escuelas que se inundaron y hemos apoyado con donaciones de alimentos, dinero en efectivo para las mujeres y proveyendo muchos alimentos y cereales en el terreno.’

 

AFAD ha liderado el programa VPL en el país coordinando otras organizaciones participantes. El propósito de los estudios ha sido investigar más sobre la situación en relación con los desastres en Malí. Con base en las prioridades que surgen, las OSC están desarrollando planes de acción en la actualidad. La información se recopila en los informes de VPL. El informe de 2013 afirma que: ‘Los hallazgos son negativos. La gente toma muchos riesgos sin preocuparse por las consecuencias. La mayoría de las veces, esta situación se debe al analfabetismo y la ignorancia… De ahí la urgencia de que cada actor desempeñe plenamente su papel. En Malí, el concepto de prevención de crisis y desastres es poco conocido‘.

 

AFAD lo explica así: ‘A menudo los desastres no son vistos como una prioridad, pero impiden las acciones normales de desarrollo y afectan las condiciones de vida. Creemos que es importante descubrir cómo proteger nuestro trabajo de desarrollo a través de la prevención. Hemos visto esto recientemente durante la pandemia del coronavirus que está impactando en la economía, la salud y otros aspectos del desarrollo porque las personas están confinadas y no pueden trabajar y, en algunos casos, las poblaciones están diezmadas’.

 

OCAH informó en 2020 que ‘alrededor de 3,5 millones de personas sufren actualmente de inseguridad alimentaria y nutricional y 757.000 se encuentran en situación de grave inseguridad alimentaria […]’ y predice que ‘en la temporada de escasez (junio-agosto de 2020), casi 5 millones de personas sufrirán de inseguridad alimentaria.’3 Esto tendrá inevitablemente un enorme impacto en el enfoque de las acciones de las organizaciones de la sociedad civil como AFAD, que dependen en gran medida de las asociaciones con otras y la financiación de las ONG internacionales.

Líneas cada vez más difusas entre la acción militar y la humanitaria

Uno de los desafíos más insidiosos para el trabajo de las OSC en el país proviene de las acciones de las diversas misiones de ‘mantenimiento de la paz’ que intentan estabilizar la situación. ‘Las fuerzas de seguridad tienen el mandato de proteger y proteger por igual’, Corinne Dufka, directora para el Sahel de Human Rights Watch le explicó a The New Humanitarian. ‘Y, sin embargo, los vemos demasiado a menudo participando en castigos colectivos, en ataques de represalia contra las comunidades por su afiliación, real o percibida, a grupos islamistas armados.’4

 

Las organizaciones de la sociedad civil, entre ellas los miembros de FECONG, encuentran que las líneas entre los actores humanitarios y militares cada vez están más difusas. La colaboración con los militares es limitada y las comunicaciones son deficientes. A menudo, cuando intentan llevar ayuda humanitaria, comienza la acción militar. Las fuerzas de mantenimiento de la paz también participan en acciones humanitarias a corto plazo, tratando de mejorar las relaciones con las comunidades locales y compitiendo con los actores de la sociedad civil. A veces utilizan vehículos blancos, normalmente reconocidos como de trabajo humanitario, lo que aumenta el riesgo de ataque a los trabajadores humanitarios.5

Resumen

Malí es realmente un país de múltiples desastres. La combinación de la coordinación nacional por parte de la plataforma FECONG y el conocimiento y la acción local por parte de las organizaciones miembro como AFAD, es particularmente crítica cuando las condiciones sociales, políticas y económicas cambian de forma dinámica. Sin embargo, la persistencia del conflicto y la inestabilidad en el país significa que las propias OSC están cada vez más amenazadas debido a las acciones de las fuerzas de seguridad.

 

La población de Malí, un país sin litoral en el desierto del Sahara meridional, se encuentra dispersa en las zonas rurales. La mayoría depende de la agricultura como medio de subsistencia y está expuesta a frecuentes sequías e inundaciones. El país ocupa el puesto 184de 189 en el Índice de Desarrollo Humano.6 El país se desestabilizó en 2012 por una rebelión tuareg en el norte del país, después de la cual las facciones islamistas tomaron el control de esta región. En 2015, estalló un nuevo conflicto en la región central del país.7